Recuperación del cargadero de Dícido: el último cantiléver

Castro Urdiales, Cantabria, Cantabria.

Datación de la obra: 1938.

Solicitante: Ines Ingenieros Consultores, S.L..

Motivo del galardón:

El Jurado ha querido destacar que “aunque el uso turístico-cultural de bienes rehabilitados es habitual, la intervención en el cargadero ha buscado añadir una componente extraordinaria a la experiencia del visitante, ya que pocas veces es posible adentrarse noventa metros en las aguas del mar Cantábrico, en una zona de acantilados, y a quince metros de altura en condiciones de seguridad. Por tanto, este nuevo uso no solo busca la observación en detalle de la estructura, si no que aporta la posibilidad de contemplar todo el conjunto de la ensenada de Dícido desde una perspectiva muy poco habitual y que quedaba reservada a unos pocos trabajadores de la zona. El jurado invita al Ayuntamiento de Castro Urdiales, como entidad responsable de la gestión y el mantenimiento, a adecuar los accesos que permitan la apertura al público del bien recuperado”.

Este singular elemento de patrimonio industrial minero ha sido recuperado pieza por pieza en el marco de un proyecto sensible pero muy técnico.

El cargadero de Dícido es una estructura metálica de 1938 que se adentra 90 m en el mar Cantábrico y permitía cargar los minerales extraídos de la zona directamente en barcos. Presentaba un estado de deterioro muy avanzado y estaba en la Lista Roja de Hispania Nostra. Se ha realizado una intervención artesanal, pieza a pieza, preservando la estructura y aspecto tal y como fueron concebidos, así como para hacerlo accesible al público. El 21 de enero de 2026 fue retirado de la Lista Roja gracias a esta intervención, entrando en la Lista Verde.

En 1986, se salvó de ser demolido para chatarra y fue adquirido por el Ayto. de Castro Urdiales. El cargadero actual fue declarado Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento el 9 de abril de 1996. Es el tercero construido en el mismo lugar y representa a todo el conjunto de la actividad minera histórica de la zona. Es probablemente el más importante monumento minero del Cantábrico oriental, y uno de los más importantes de España de los que representan la arqueología industrial del hierro.

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